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- Redacción
- Título del autor,BBC News Mundo
- Fecha de publicación27 junio 2026Actualizado 1 hora
- Tiempo de lectura: 10 min
Rescatistas continúan trabajando contra el reloj en la búsqueda de decenas de miles de personas desaparecidas en Venezuela, más de tres días después de los devastadores terremotos consecutivos que sacudieron el país.
Según el parte dado este domingo por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, 1.450 personas han muerto y 3.150 han resultado heridas.
El funcionario, hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, añadió que 774 edificios colapsaron y que hay 12.721 damnificados. Asimismo dijo que Venezuela enfrenta «horas críticas para salvar vidas».
Ya pasaron las 72 horas cruciales, tras las cuales baja la probabilidad de encontrar sobrevivientes, aunque algunos expertos en rescates recuerdan que ha habido casos de personas que han resistido durante más de 8 o 10 días.
Ha habido algunos rescates exitosos, como el de un niño de 11 años que fue extraído con vida de entre las ruinas de un edificio por una unidad especializada de Colombia, tras una operación de cinco horas.
El menor fue hallado consciente y con una fractura en el brazo, después de pasar tres días bajo los escombros. El viernes en la madrugada un bebé recién nacido y su madre fueron rescatados de un edificio colapsado.
Este domingo, hablando desde la ventana del Palacio Apostólico en el Vaticano, el papa León XIV expresó «gratitud y aliento» a los que colaboran en los rescates y la asistencia, y envió un mensaje a los venezolanos.
«Deseo expresar mi cercanía a las hermanas y hermanos venezolanos afectados por los recientes terremotos que provocaron numerosas víctimas y heridos, así como ingentes daños materiales», dijo el sumo pontífice en español.
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Dos fuertes sismos sacudieron Venezuela con apenas unos segundos de diferencia entre sí el miércoles 24 de junio. El segundo sismo, con una magnitud de 7,5, fue uno de los más intensos registrados en el país en el último siglo.
Jorge Rodríguez dijo el sábado en una comparecencia televisada que se registraron más de 430 réplicas desde los sismos iniciales y que más de 3.100 familias se encuentran en refugios.
Cuando los temblores golpearon, decenas de edificios colapsaron y los residentes de Caracas y del vecino estado de La Guaira, las zonas más afectadas, salieron a las calles en busca de refugio.
La ONU estima que hay unos 50.000 desaparecidos.
Se ha declarado el estado de emergencia y se han suspendido los servicios aeroportuarios, ferroviarios y de transporte.
Los heridos están siendo atendidos en instalaciones médicas improvisadas y un alto funcionario del gobierno venezolano informó que cientos de rescatistas internacionales han llegado al país y que hay más en camino.
Los centros médicos que siguen en funcionamiento están desbordados; el personal sanitario ha declarado a la BBC que, incluso antes del desastre, ya resultaba difícil atender a los pacientes.
Los sismos se produjeron mientras Venezuela celebraba un día festivo, lo que implicaba que había más personas en casa de las que habría en un día laborable habitual.
El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, informó el viernes que el tránsito hacia y desde La Guaira quedaría restringido a partir de la noche del viernes, ante preocupaciones de congestión, caos y salud pública.
Inconsistencias en las cifras
El domingo, la ONG Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) criticó criticó las cifras oficiales del terremoto diciendo que «generan más dudas que certezas».
Rodríguez reportó un total de 1.430 fallecidos el sábado y luego, 24 horas después reportó un total de 1.450 muertos, un aumento de 20 víctimas en el total.
Adicionalmente, el periódico El Nacional reportó que había habido un descenso en el número de heridos reportados el domingo en comparación al sábado: de 3.238 heridos del sábado, pasaron a 3.150 sin explicación alguna.
Esto llevó a Provea a decir: «exigimos que el Estado permita el acceso de la sociedad civil y organismos independientes para verificar y cotejar los datos».
«Necesitamos cero opacidad en la respuesta a esta tragedia nacional.»
Se prevé que la cifra de muertos y heridos siga aumentando con el paso de las horas y a medida que los equipos de rescate llegan a algunas de las zonas más afectadas.
Hasta el momento han sido rescatadas con vida decenas de personas.
Hay ciudadanos que han sacado a personas de edificios derrumbados con las manos desnudas, ya que la interrupción de las comunicaciones, los daños en las carreteras y la falta de recursos dificultaron la respuesta inicial de emergencia.
Servicios y suministros cortados
El suministro de combustible ha quedado en parte interrumpido en partes del país y también se han reportado cortes en el servicio de internet y electricidad.
El principal aeródromo internacional de Venezuela, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, ubicado a las afueras de Caracas, también ha sido cerrado debido a los daños del terremoto.
También se han suspendido los servicios de metro y tren en todo el país, y las clases escolares también están en pausa.
La declaración de estado de emergencia por parte de Delcy Rodríguez permite que se utilicen recursos y personal adicionales para los esfuerzos de recuperación.
Muchos venezolanos han pasado las últimas noches en la calle. El Ministerio del Interior del país llamó a la gente a abandonar las casas dañadas por temor a la inestabilidad de las construcciones y a la posibilidad de que las líneas de gas se vean afectadas.
Crece la frustración de la población
Según informa el enviado especial de la BBC a La Guaira, Will Grant, la situación en esa zona costera es crítica.
Se cree que allí se encuentra la mayoría de los aproximadamente 50.000 desaparecidos, un número indeterminado de ellos sepultados bajo los escombros.
Grant asistió a la recuperación de tres cuerpos entre el hormigón y las barras de refuerzo retorcidas de un edificio derrumbado.
Cerca de allí, en otro bloque de apartamentos destruido, hubo mejores noticias: dos personas fueron rescatadas con vida.
Sin embargo, señala Grant, la tensión aumenta debido a la lentitud y la falta de coordinación de la respuesta del gobierno.
Si bien la magnitud de esta tragedia representaría un desafío para cualquier país, muchos residentes se han quejado de lo que consideran una reacción vacilante y mal gestionada.
Afirman que ha sido la propia población la que se ha unido en esta emergencia.
Servicios y suministros cortados
El suministro de combustible ha quedado en parte interrumpido en partes del país y también se han reportado cortes en el servicio de internet y electricidad.
El principal aeródromo internacional de Venezuela, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Maiquetía, ubicado a las afueras de Caracas, también ha sido cerrado debido a los daños del terremoto.
También se han suspendido los servicios de metro y tren en todo el país, y las clases escolares también están en pausa.
La declaración de estado de emergencia por parte de Delcy Rodríguez permite que se utilicen recursos y personal adicionales para los esfuerzos de recuperación.
Muchos venezolanos han pasado las últimas noches en la calle. El Ministerio del Interior del país llamó a la gente a abandonar las casas dañadas por temor a la inestabilidad de las construcciones y a la posibilidad de que las líneas de gas se vean afectadas.
La respuesta internacional
Más equipos internacionales de búsqueda y rescate han llegado a Venezuela en las últimas horas para colaborar en las labores de localización de sobrevivientes, justo cuando se ha traspasado la crucial ventana de 72 horas.
Los expertos señalan que, tras este periodo, las probabilidades de hallar a alguien con vida disminuyen drásticamente.
La zona de llegadas del aeropuerto de Valencia —situado a unas dos horas y media en coche de Caracas— bullía de actividad con decenas de equipos de rescatistas de numerosos países que se apresuraban a recoger su voluminoso equipaje y equipo.
Al aterrizar, el personal del aeropuerto recibía a los rescatistas con agradecimientos mientras estos permanecían en la pista, bajo un calor abrasador. También hubo vítores y muestras de gratitud por parte de la población local presente en la zona de llegadas.
Para las familias que aguardan desesperadas junto a los montones de escombros, la intervención de estos equipos internacionales bien equipados podría representar su mejor oportunidad de recuperar a sus seres queridos.

