LAS EXPECTATIVAS DEL PRIMER DEBATE.Por Alejandro Moreno

0
155

ALEJANDRO MORENO/EL FINANCIERO/CIUDAD DE MEXICO ABRIL 2018

Qué debemos esperar del primer debate presidencial este domingo 22 de abril? De las múltiples respuestas que puede generar esta pregunta, trataré de exponer mis expectativas con base en lo que en estos momentos de la contienda indican las encuestas.

Efectivamente, yo creo que las encuestas van a guiar buena parte de la dinámica del debate. Y no me refiero simplemente a que los debatientes presuman o descalifiquen los resultados de sondeos como una especie de marcador informal acerca de quién va adelante o quién va atrás, o si están contentos con los recientes datos, como lo hizo la candidata de la coalición de Morena en el debate de la CDMX.

Me refiero más bien al valor estratégico y discursivo que los sondeos ofrecen a los candidatos y sus campañas para enfrentar este primer debate. Identificar quién es el puntero y actuar acorde; calcular los costos de engancharse, o no, con otros contendientes, según su posición en las encuestas, y calcular los beneficios de tocar ciertos temas de cierta forma, dirigiéndose específicamente a algunos subgrupos de votantes.

Los ejercicios demoscópicos recientes muestran a AMLO como puntero. La encuesta de Reforma, del miércoles pasado, lo ubica con 22 puntos de ventaja, una distancia considerable. Detrás de él se ubican Ricardo Anaya y José Antonio Meade, cuyo apoyo combinado (44 por ciento) es menor a lo que tiene AMLO (48 por ciento), según el estudio. Y combinando un apoyo de 8.0 por ciento aparecen las candidaturas independientes de Margarita Zavala y El Bronco.

Con base en estas posiciones, que puntos más o puntos menos corroboran la mayoría de los estudios de opinión, delineo mi primera expectativa: todos irán contra el puntero. La campaña de López Obrador ha tenido la peculiaridad de fijar buena parte de la agenda en la discusión nacional. Lo que propone o critica AMLO se vuelve tema. El domingo por la noche, quizás, el tema central será él mismo. Ante el embate de todos contra AMLO, veremos no solamente su capacidad de serenarse y de responder a sus críticos, sino también la calidad del teflón que trae el morenista en estas elecciones.

López Obrador tiene su mayor fuerza entre el electorado joven, por lo cual creo que buena parte de las críticas al puntero podrían centrarse en temas a los que son sensibles los millennials. Pero también, temas sensibles a los electores del norte del país, que están virando inusualmente a la izquierda.

Una segunda expectativa es que también habrá combinaciones de ataque entre los demás candidatos. Los lógicamente esperables son ataques de Zavala a Anaya, esperando jalar votos panistas, o los que irán de un lado a otro entre Anaya y Meade, quienes han disputado férreamente ese segundo lugar que los pueda catapultar a una final en la que movilicen el voto útil.

En los debates también hemos visto autoataques inadvertidos, como el de Labastida en 2000: “me dijo chaparro, mariquita…”. Quizás el candidato pensó que apelaría a la compasión de los votantes, pero fue un autogol. Hay material para ello en este proceso y veremos si algunos caen en la tentación de utilizar el recurso: Anaya, victimizándose por el tema lavadode dinero; Zavala, haciendo lo propio por su salida del PAN, o El Bronco, señalando los enormes obstáculos a los candidatos independientes.

Mi tercera expectativa tiene que ver con El Bronco. Para algunos llega desacreditado al debate por el tema de las firmas y el Tribunal, pero es un político que puede dar la sorpresa porque habla directo, claro y con palabras resonantes, esas que suelen quedar en la memoria de los debates más que muchas otras. Basta recordar a Fox con sus víboras y tepocatas del 2000. El Bronco tiene todo que ganar y nada que perder, y eso le da mucha más libertad para experimentar. A los otros candidatos los espero más cautos.

Mi cuarta expectativa es que los ataques a AMLO no serán suficientes si otros quieren salir airosos del debate. La diferenciación también está en la sustancia, en la propuesta, y aquí hay espacio para todos, pero en especial para Anaya y Meade, cuyos discursos seguramente enfatizarán las propuestas. En esto el riesgo es sonar demasiado técnico, como Hillary en 2016, o como Al Gore en 2000. Los tecnicismos brillan entre expertos, pero difícilmente jalan entre el electorado.

Mi última expectativa es la más breve: espero que sea un buen debate. Ya veremos qué dicen las encuestas.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here