GOBIERNO ESTATAL Y LA GENTE PELIGROSA.Por Jesús Francisco Galaz Fontes

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EN EL CAMINO/MONITOR ECONÓMICO/JUNIO 2018/

Resulta de lo más interesante observar que, mientras en el país y en Baja California la realidad se desborda en cuanto a seguridad, impartición de justicia y corrupción, el Gobierno Estatal y algunos empresarios, a través del Secretario General de Gobierno, Francisco Rueda, del Jefe de Comunicación Social, Raúl Reynoso, y del Consejo Coordinador Empresarial, se dedican a difundir la imagen de que las personas que se oponen a muchas iniciativas que ellos, de una manera convenenciera y excluyente, han generado, son peligrosos y merecen la aplicación “pronta, directa y contundente,” de la ley.

Aunque en algunos casos se refieren a personas específicas (León Fierro, Filiberto Sánchez, Jorge Benítez, etc.), en realidad están hablando de todos los que no piensan como ellos y, particularmente, de aquellos que se manifiestan y se atreven a decirles “sus verdades” de una manera abierta, fuerte y, en no pocas ocasiones, empleando términos contrarios a los buenos modales que, según nuestros “bien educados” funcionarios y empresarios, deben caracterizar a la “política”.

Afirman, ya sea en primera persona o a través de medios de comunicación proclives, que los que no piensan como ellos son peligrosos porque generan inestabilidad y ahuyentan las inversiones financieras necesarias para el desarrollo económico del Estado. Olvidan, sin embargo, que ha sido el Gobierno y sus empresarios-socios quienes han violentado las instituciones públicas y perturbado la vida ciudadana con su comportamiento opaco y sus licitaciones a modo en las que han prevalecido el tráfico de influencias.

No lo dicen, pero añoran los tiempos cuando los Diputados podían decirle “sí señor” al gobernador sin ningún rubor alguno; cuando nadie estaba vigilante de la aplicación selectiva de la justicia.

No lo dicen, pero añoran la estabilidad que les permitía, administrando –que no resolviendo- los problemas sociales, hacer jugosos negocios personales.

Afirman que las personas que no piensan y actúan como ellos son peligrosos porque difunden información que no se corresponde con esa visión de la realidad que les facilita llevar a cabo sus negocios; porque exigen transparencia y rendición de cuentas; porque no les creen.

Olvidan, sin embargo, que han hecho todo lo necesario (y más) para perder la poca credibilidad que tenían al asumir sus puestos en la administración pública y, además, porque no han hecho lo necesario para empezar a recobrar esa credibilidad negativa que hoy gozan, porque no están dispuestos a dialogar.

Olvidan que escuchamos sus discursos de honestidad y trabajo, pero vemos sus arreglos bajo la mesa y una forma de vida de obscena opulencia en mitad de una carestía de sobrevivencia.

Y cuando medios de comunicación nacionales (Proceso, Sin Embargo, Animal Político, etc.) e internacionales (National Public Radio, AJ+, Los Angeles Press, etc.) atienden lo que las resistencias locales expresan, entonces el Secretario de Gobierno Francisco Rueda tiene que hablar de madrugada con la reportera Ivett Lira (Sin Embargo) para aclararle que en Baja California no hay presos políticos, que “la instalación de esta planta cervecera (Constellation Brands) no pone en riesgo ni una sola gota del agua de Mexicali” (http://www.sinembargo.mx/02-06-2018/3424880), y que “el Gobierno de Baja California no interfiere ni influye en las decisiones que toma un Juez.

” Eso sí, acepta que una persona como León Fierro es “peligrosa para la sociedad.” Todo eso y más afirma el Secretario General de Gobierno Rueda en plática con la reportera Ivett Lira. ¿Pensará que sus declaraciones son suficientes para recomponer la imagen y reputación de un gobierno que se ha ganado a pulso la fama de corrupto, a tal grado que un personaje como Francisco Fiorentini, uno de los principales promotores del Sistema Estatal Anticorrupción, declara recientemente que “Baja California vive la etapa más corrupta de su historia”? Más allá de etiquetar a movimientos y personas como peligrosos, la actual andanada mediática del Gobierno del Estado y sus empresarios intenta, de una manera elegante y educada, sentar las bases para que la sociedad esté dispuesta a aceptar la conveniencia de “meter en cintura” a esta bola de facinerosos.

“Nuestros” gobernantes y algunos empresarios no quieren resolver los problemas que padecemos en Baja California; quieren, en lugar de ello, que hablemos bien de ellos, que les dejemos llevar a cabo sus traperías y, finalmente, tratar como criminales a los que protestan.

}¿Los dejaremos, una vez más, salirse con la suya, afectando con ello negativamente el presente y futuro de nuestra sociedad? Podríamos empezar aclarando que el peligro para una sociedad democrática, justa y digna no son los activistas sociales en resistencia, sino la élite de nuestros gobernantes-empresarios, quienes se niegan a entender que todo mundo tiene derecho a aspirar y gozar de una vida digna, la cual exige, entre otras cosas, un combate decidido a la corrupción.

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