LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE LA VACUNA CONTRA EL COVID19

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Un enfermero preprara una vacuna

CIUDAD DE MÉXICO,21 ENERO 2020/ REDACCIÓN DE EL FINANCIERO/

Como todos los medicamentos nuevos, las vacunas que han sido autorizadas para proteger contra el COVID-19 vienen con algunas preocupaciones de seguridad y efectos secundarios. Muchas personas que recibieron las dos primeras inyecciones desplegadas en Occidente -una de Pfizer y BioNTech, y otra de Moderna-, han experimentado fiebre, dolor de cabeza y dolor en el sitio de la inyección. Estos efectos secundarios generalmente desaparecen rápidamente.

Un enfermero preprara una vacuna

Más preocupante, Noruega ha informado muertes entre personas mayores con problemas de salud subyacentes graves luego de la administración de la vacuna Pfizer-BioNTech, posiblemente relacionada con esos efectos secundarios. Algunos otros receptores de estas inyecciones han tenido una reacción alérgica grave, pero tratable, llamada anafilaxia.

Treinta y tres fueron reportados a mediados de enero entre unas 42 mil personas que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech en Noruega, donde las autoridades han priorizado la inmunización de los residentes de hogares de ancianos.

Aquellos que murieron estaban todos en el grupo de ’75 años o más’ (las edades exactas no se dieron por razones de privacidad) e incluyeron pacientes con enfermedades terminales que se prevé que tengan solo semanas o meses de vida.

Todas las muertes que ocurren a los pocos días de la vacunación se evalúan cuidadosamente. Las autoridades sanitarias de Noruega afirmaron que no hay evidencia de un vínculo directo entre los 33 casos y la vacuna que recibieron. Un promedio de 400 personas mueren cada semana en hogares de ancianos y centros de atención a largo plazo, según la Agencia Noruega de Medicamentos.

Sigurd Hortemo, el médico jefe de la agencia, enfatizó que no puede descartar que las reacciones adversas comunes a la vacuna, como fiebre y náuseas, puedan ser potencialmente mortales en pacientes con problemas de salud subyacentes graves.

En Alemania, donde más de 800 mil personas han recibido la primera de las dos dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech, el Instituto Paul Ehrlich ha investigado al menos siete casos de ancianos que mueren poco después de la inoculación. En su informe, apuntaron que los fallecimientos probablemente se debieron a enfermedades subyacentes de los pacientes, incluidos carcinomas, deficiencias renales y Alzheimer, no a la inyección.

Las muertes en Noruega se asociaron con fiebre, náuseas y diarrea, efectos relativamente comunes y de corta duración que algunas personas pueden experimentar después de casi cualquier vacuna, según la información transmitida por la Administración de Terapias de Australia. (Está trabajando con la Agencia Europea de Medicamentos, que incluye a Noruega, antes de decidir si aprueba el medicamento en Australia).

No se espera que las reacciones sean importantes en la gran mayoría de las personas. Se han administrado millones de dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech en Estados Unidos, Reino Unido y algunos otros países sin que se hayan informado muertes debido a la inyección.

No mucho. Es posible que las reacciones adversas comunes a las vacunas que no son peligrosas en los pacientes más jóvenes y en mejor forma puedan agravar la enfermedad subyacente en los ancianos, consideró Steinar Madsen, director médico de la agencia noruega, a la revista médica BMJ. Solo un número limitado de personas mayores de 85 años participó en grandes ensayos clínicos de la vacuna Pfizer-BioNTech, dijo la agencia. El participante promedio del ensayo de las dos vacunas occidentales aprobadas tenía poco más de 50 años.

El Instituto Noruego de Salud Pública ha actualizado su guía de vacunación contra el nuevo coronavirus con consejos más detallados sobre la vacunación de los ancianos que son frágiles.

“Ahora estamos pidiendo a los médicos que continúen con la vacunación, pero que realicen una evaluación adicional de las personas muy enfermas cuya condición subyacente podría agravarse”, agregó Madsen. La evaluación incluye discutir los riesgos y beneficios de la vacunación con los pacientes y sus familias para decidir si la vacunación es prudente o no.

Por otra parte, la vecina nórdica Finlandia ha recomendado no inocular sistemáticamente a los pacientes terminales cuyo tratamiento activo (en otras palabras, los que están siendo paliados) se ha detenido. La razón es que los efectos secundarios comunes, como la fiebre temporal, pueden debilitar su afección.

El cuerpo lucha contra los invasores extraños a través de una variedad de mecanismos que incluyen la producción de proteínas protectoras llamadas anticuerpos, la liberación de toxinas que matan a los microbios y la formación de células guardianas para combatir la infección. Como en cualquier conflicto, a veces el esfuerzo por repeler una infección puede ser perjudicial.

En casos raros, puede producir una inflamación descontrolada e hinchazón de los tejidos en una reacción alérgica grave llamada anafilaxia. Hasta 5 por ciento de la población de EU ha tenido tal reacción a diversas sustancias. Puede ser fatal si, por ejemplo, las vías respiratorias de la persona se cierran por inflamación, aunque las muertes son raras. Las alergias a las picaduras de insectos y los alimentos pueden provocarlo, aunque las reacciones a los medicamentos son la causa más común de muerte por anafilaxia en EU y Reino Unido.

Según un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU (CDC, por sus siglas en inglés) 21 casos de anafilaxia asociados con la vacuna Pfizer-BioNTech se habían confirmado en el país hasta el 23 de diciembre.

De esas personas, 17 tenían antecedentes documentados de alergias y siete tenían antecedentes de anafilaxia. Una presentación del 19 de diciembre de los CDC hizo referencia a dos casos en Reino Unido asociados con la misma vacuna, y más tarde en el mes, en Israel, un hombre sufrió un shock anafiláctico una hora después de recibirla, según el Jerusalem Post.

El paciente comentó que había tenido reacciones anteriores a la penicilina, informó el periódico. Los funcionarios de los CDC señalaron que también han visto las reacciones en los destinatarios de la inyección de Moderna y están recopilando datos sobre ellos.

Sí. Tales reacciones ocurren aproximadamente 1.3 veces por millón de dosis de vacuna contra la influenza. Con otras vacunas se han observado tasas de 12 a 25 por millón de dosis, aunque los estudios fueron pequeños. Para la vacuna Pfizer-BioNTech Covid, según los CDC, la tasa al 23 de diciembre es de 11.1 por millón de dosis, que es muy baja. La agencia puntualizó que el riesgo que rodea a la vacuna es menor que el riesgo de contraer un caso grave del nuevo coronavirus.

Normalmente no mucho. Las reacciones anafilácticas normalmente ocurren entre minutos y horas después de la exposición a una sustancia específica, explicó Michael Kinch, experto en desarrollo de fármacos y vicerrector asociado de la Universidad de Washington en St. Louis. En Estados Unidos hasta ahora, el lapso de tiempo osciló entre dos y 150 minutos, con una mediana de 13 minutos, según los CDC.

Reino Unido y EU han aconsejado a las personas alérgicas a cualquier componente de la vacuna anti-COVID que no la reciban. La anafilaxia se puede contrarrestar rápidamente con antihistamínicos junto con inyectores de adrenalina como Epi-Pen de Mylan NV, que ralentizan o detienen las reacciones inmunitarias, y los trabajadores de la salud que administran la vacuna mantienen estos elementos a mano.

Estos tratamientos no anulan los efectos beneficiosos de las vacunas. En EU, los trabajadores de la salud están observando a todas las personas que reciben la vacuna durante al menos 15 minutos después de la inyección para detectar signos de una reacción; los que tienen un historial preocupante de reacciones alérgicas se controlan durante el doble de tiempo. Las personas que han tenido reacciones a una primera dosis de vacuna no deberían recibir una segunda, según los CDC.

Eso no está claro. Los dos candidatos principales son el polietilenglicol, una sustancia química que se encuentra en muchos alimentos, cosméticos y medicamentos, y las nanopartículas lipídicas que encapsulan el ARN mensajero, un componente genético de las vacunas, según Eric Topol, experto en ensayos clínicos.

El polietilenglicol se ha relacionado previamente con un puñado de casos de anafilaxia. Una vez que se ha delimitado una causa, es posible que las vacunas COVID sean incluso más seguras de lo que son ahora, dijo Topol.