Su imagen está por todos lados a días de la inauguración del Mundial 2026 en CDMX; sin embargo, cada vez hay menos ajolotes y un grupo de investigadores lucha por salvarlos.
Por Noah Jarillo Gonzálezmayo 31, 2026 | EL FINANCIERO/
La Ciudad de México vive una paradoja: Mientras la imagen del ajolote tapiza las calles y muros, convirtiéndose en la mascota no oficial del Mundial 2026, su desaparición está cada vez más cerca.
Pero el ajolote no ‘está solo’ en su lucha contrarreloj para no extinguerse: Científicos mexicanos trabajan para que se reproduzca en su hábitat natural.
“Si hay realmente interés porque el ajolote sea un símbolo de conservación, que se vean los trabajos en las zonas donde habitan los animales”, afirmó José Antonio Ocampo, doctor en Ciencias Marinas y director del Centro de Investigaciones Biológicas y Acuícolas de Cuemanco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien se dedica a la conservación del ajolote mexicano desde hace 32 años.
El centro que dirige podría liberar este año cerca de 800 ejemplares de ajolotes en una zona de Xochimilco. Una esperanza.
El especialista consideró que con que “haya un 20 por ciento de supervivencia y que los ajolotes puedan empezar a reproducirse de manera silvestre (…) sería increíble, porque ya tendríamos un cuerpo de agua donde la selección ya está siendo natural”.
Lo único que falta para llevar a cabo este proyecto es que concluyan los trámites ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que regula la liberación de cualquier animal en un ambiente silvestre.
En 1998 se realizó el primer censo de ajolotes silvestres en la Zona Lacustre de Xochimilco, dirigido por la doctora Virginia Graue Wiechers, de la UAM-X. Había entonces alrededor de 6 mil ejemplares por kilómetro cuadrado, cifra que bajó a 35 para 2014.
Actualmente, el número de ajolotes es incierto. ¿Qué se puede hacer al respecto?
El ajolote, el ser prehispánico que sobrevivió
Uno pensaría que para saber cómo es un ajolote basta con mirar un billete de 50 pesos: Verás en el reverso a un animal parecido al de una largartija, pero con unos filamentos que se desprenden de su cabeza y se asemejan a plumas, sus famosas fiambras branqueales.
Sin embargo, la imagen del ajolote tampoco se ha salvado del ‘blanqueamiento’: La especie nativa de Xochimilco es de piel oscura y no albina, como se ha comercializado en decenas de souvenirs.
Los ajolotes han formado parte de la vida y de la cultura de los habitantes del Valle de México desde la época prehispánica. Su nombre proviene del dios azteca del fuego y del rayo llamado Xolotl, el cual tenía la capacidad de adoptar diferentes formas, entre ellas la de este ser acuático.
«La Gorda», es la a jolote hembra que fue inspiración del Banco de México para el diseño del nuevo billete de 50 pesos. (Cuartoscuro: Graciela López Herrera)

México es el país que cuenta con una mayor variedad de ajolotes. En el territorio nacional hay 17 especies, de las cuales 16 son endémicas, es decir, no existen en ninguna otra parte del mundo.
El ajolote que vemos pintado en las calles de la Ciudad de México es el Ambystoma mexicanum, una de las tres especies de ajolote del Valle de México, que habita entre las chinampas y los humedales de Xochimilco.
Estos animales de sangre fría viven la mayor parte del tiempo en el agua y respiran a través de branquias y también desarrollan pulmones. Entre otras cosas, el interés científico se centra en su poder regenerativo.
“Lo que llama la atención es que puede regenerar prácticamente toda una extremidad. Si le cortan una pata puede crecer. La idea de hacer estos estudios es para ver si en algún momento se descubren los mecanismos que activan la regeneración y si esto se puede aplicar en la medicina humana, para regenerar algunos tejidos”, explicó José Antonio Ocampo.
¿Cómo es el trabajo de conservación de los ajolotes?
El CIBAC, ubicado en el antiguo canal de Cuemanco, está registrado ante la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) como una Unidad de Manejo de Vida Silvestre de tipo Múltiple para llevar la reproducción del ajolote. Se creó en 1994 y lleva 32 años investigando y conservando este ser.
“Tenemos una colonia y su principal objetivo es conservar la especie, el fenotipo más cercano al silvestre. De hecho, manejamos las condiciones lo más cercanas posibles a lo que es el ambiente actual de los canales”, indicó el doctor en Ciencias Marinas.
Contrario a lo que se podría pensar, el ajolote es una especie relativamente fácil de reproducir. La cuestión es conservar la variabilidad genética.
Si no se renuevan los organismos, se puede llegar a un proceso de endogamia, lareproducción entre organismos emparentados, algo que puede provocar enfermedades y deformaciones de las colonias en cautiverio.
“Por eso es importante que se lleven registros de los animales que tienen; de dónde provienen; con quiénes sí los puedo cruzar; con quiénes no. Ese es el problema”, comentó el especialista.
El doctor aclaró: Los ajolotes no están en peligro de extinción biológica, pues las colonias en cautiverio son bastas y existen alrededor del mundo. Lo que está en peligro es que desaparezcan en su hábitat natural, algo mucho más grave de lo que se podría pensar.
¿Qué amenazas enfrentan los ajolotes?
Si en la antigüedad axolotl significaba en náhuatl ‘monstruo de agua’, hoy la CDMX es la ‘bestia’ que amenaza la existencia de este animal. El ambystoma mexicanum es una especie bioindicadora: Su piel permeable es tan sensible a sustancias tóxicas que son un termómetro de la salud de su ecosistema.
Y esa es la cuestión: La desaparición de los ajolotes en vida silvestre ocurre porque está su único ecosistema se desvanece.

“Hay un problema muy grave. Se perdió ya en gran medida la cultura chinampera. Si checas en redes sociales la cantidad de anuncios de canchas de futbol, eso ha implicado el cierre de canales. Eso implica la pérdida de hábitat acuático. El uso de fertilizantes para mantener los pastos y de motores que contaminan con los aceites. Ya los canales no son tan profundos porque tampoco se les ha dado mantenimiento”, indicó el investigador.
Aunque es un problema multifactorial, no puede obviarse lo que ocurre cada fin de semana en Xochimilco: El turismo.
Xochimilco recibe aproximadamente 1.2 millones de visitantes al año, entre turistas nacionales y extranjeros, según estadísticas del Congreso de la Ciudad de México.
Hay un impacto marcado en este fenómeno: “La generación de residuos sólidos, latas, bolsas, unicel, etc., (…) La gente no tiene conciencia de que esta es un área natural protegida, para ellos es un parque de diversiones”, señaló el doctor Ocampo.
El investigador propuso que la zona sea declarada como un “hábitat crítico”, lo que implicaría mejores controles de lo que se puede y no se puede hacer en el ecosistema. Lo fundamental, también, es crear conciencia de la importancia de Xochimilco.


“Este lugar es un regulador del clima: Sirve en las temporadas de lluvias para que no tengas inundaciones, pues hay vasos reguladores; la provisión de alimentos que ahorita ya se está perdiendo; como proveedor de oxígeno, mejora la calidad del aire (…) Si los canales y los lagos se secan, se calcula que la temperatura promedio de la Ciudad de México podrá subir poco más de tres grados”, advirtió.
Brugada y Sheinbaum defienden la ‘ajolotización’ de la CDMX
El 12 de mayo, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, defendió el uso del ajolote como parte de la identidad visual de su administración.
“Retomamos el símbolo de los ajolotes porque es un animal fascinante, prehistórico, endémico de esta ciudad y que hoy es objeto de investigaciones científicas en distintas partes del mundo. Deberíamos sentirnos orgullosos del ajolote en la Ciudad de México y rescatarlo como un símbolo”, expresó en una conferencia de prensa realizada en la alcaldía Azcapotzalco.
Tres días después, el 15 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum dio su respaldo a la ‘ajolotización’ de la Ciudad de México.
“La verdad, cambia por completo el color la vida de las ciudades, creo que le da alegría a la ciudad, la pone bonita y cambia mucho el estado de ánimo (…) (Clara Brugada) escogió el ajolote, que es un animal endémico del Valle de México, como símbolo de la ciudad. No sé por qué tanta crítica”, apuntó la mandataria en su conferencia ‘mañanera’.
Después de salir del CIBAC, el doctor José Antonio Ocampo solo toma quince minutos caminar para llegar a Periférico, una de las vías más concurridas e importantes de la Ciudad de México.
Pronto vuelven los ruidos de los autos, los camiones, y las motocicletas que transitan por la ciudad-monstruo, y quedan atrás los latidos de un ser que se aferra a la vida.
Por Redacción National Geographic Creative Works
Las características del ajolote, un animal arraigado a la cultura e historia de México
Sus características biológicas, así como la leyenda de la cultura prehispánica que une al ajolote con los orígenes de la humanidad, hacen de este mágico anfibio un símbolo con mucho México.
Los ajolotes son criaturas mágicas, íntimamente relacionadas con México, su cultura e historia. Sus características son únicas y sorprendentes y reflejan la resiliencia mexicana, sostiene Luis Antonio Rojas, fotógrafo documental y Explorador de National Geographic que registra en imágenes a estas criaturas.
Pero no son solo sus peculiaridades biológicas las que simbolizan al país. Existe una leyenda prehispánica que vincula a los ajolotes con Xólotl, el dios del fuego y el rayo, asociándose así a los orígenes mismos del universo.
