EL PAÍS/06 ABRIL 2026/
Las obras suceden en el cerro Cuchumá, en Baja California, el cual quedó dividido durante el siglo XIX con la demarcación de la frontera.
La ofensiva de Estados Unidos en contra de la migración desde México ha dinamitado un sitio sagrado que comparten ambos países. De acuerdo con denuncias de ciudadanos en Baja California y recogidas por medios nacionales, este fin de semana se registraron detonaciones en el cerro Cuchumá como parte de las obras para la construcción del muro fronterizo. Los explosivos fueron utilizados por personal estadounidense. Según las denuncias, un monolito de 35 metros de altura, tallado y considerado sagrado por pueblos indígenas de la región, ha sido dañado. Al momento de esta publicación, no se sabe a qué grado.
Miguel Olmos Aguilera, doctor en Etnología, Etnografía y Antropología Social, y profesor-investigador del Colegio de la Frontera Norte, explica por teléfono que el cerro es un centro religioso con un alto valor sagrado para el pueblo kumiai, también transfronterizo. Dice que algunas personas de la comunidad le han comentado sobre las labores de construcción que se realizan allí: del impedimento para pasar, de las destrucciones a su sitio ceremonial. Él también desconoce qué tan grave ha sido el daño del monolito.
El cerro Cuchumá es una zona arqueológica y sitio ceremonial yumano —una familia de tribus indígenas como los cucapah, halyiikwamai, alakwisa, kamai, yuma, mojave, entre otros— que se extiende y se eleva hasta la cima, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. El inmenso monte quedó partido en dos durante el siglo XIX por una frontera, y esa línea imaginaria también partió al pueblo kumiai, que habitaba esta zona: se dispersaron entre el sur de California, Estados Unidos, y las ciudades de Ensenada y Tecate.
Aunque el cerro está dividido por la frontera, antes los kumiai podían acceder. Ahora me parece que ya no pueden”, dice Olmos Aguilera. Los kumiai son considerados una cultura binacional, pero la administración trumpista es reacia con el cruce fronterizo. Los kumiai, por ende, están muy molestos con la situación. “Hacen manifestaciones constantes en la frontera”, dice Olmos.
La lengua de los kumiai pertenece a la familia linguística hokana (seri, yumano-cochimí, entre otros). En una publicación del Colegio de la Frontera, de 2018, se lee que había unos 200 hablantes. “Sí, son pocos. Pero su fuerza vital es mucho más que eso. Los pueblos son muy fuertes”, dice Olmo, y resalta que la pérdida de su lengua no es el unico reflejo de cuantos personas pertenecen al linaje.
En octubre de 1992, la montaña fue reconocida oficialmente como Sitio histórico y sagrado dentro del Registro Nacional de Sitios Históricos (NRHP, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. En la base de datos, el registro queda con el nombre de Kuchamaa, ubicado en Tecate Peak. “Se extiende en su mayor parte por el territorio de Estados Unidos, entre las localidades de Dulzura y Potrero. Tecate, en México, se extiende a lo largo de varios kilómetros por la base sureste del pico”, se lee en el documento. En México, el sitio es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial.
La frontera de Baja California no es la única que ha visto volar sus laderas por los aires en los primeros días de abril de 2026. Como lo informó este diario, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE UU (CBP) publicó un vídeo en redes sociales de las detonaciones en Nuevo México. En él decían que el monte Cristo Rey, ubicado entre El Paso y Ciudad Juárez, estaba siendo sometido a un procedimiento estético. Levantar un muro en áreas binacionales y de alto valor histórico y cultural, parte de la promesa original trumpista, sigue en marcha en su segundo mandato.
*Afecta sitio histórico protegido al usar dinamita en Tecate Peak ubicada en Montaña Sagrada de El Cuchumá
Antonio Heras / Lindero Norte
Mexicali,Baja Califfornia/09 abril 2026/
Para construir el muro de acero en la frontera con México, el gobierno de Estados Unidos hizo detonaciones de dinamita en las faldas del cerro Cuchumá, una zona arqueológica y sitio ceremonial yumano en esta área binacional, donde afectó a un monolito de 35 metros, denunciaron residentes de esta región transfrontetiza.
La montaña sagrada del pueblo kumiai se encuentra en Tecate, en una zona compartida por Baja California y California, por donde se realiza el trazo del cerco fronterizo para dividir ambos países.
La zona afectada por las detonaciones se encuentra en Tecate Peak en la zona conocida como Tecatito, California, en las inmediaciones de la reservación de Campo, Allende la frontera.
En la zona se encuentran cementerios y puntos rituales de la historia de los pueblos originarios, como es el caso del monolito más grande de la montaña sagrada, denunciaron residentes del Valle de la Lechuza.
Desde su primer mandato, el presidente Donald Trump inició la construcción del muro fronterizo, empezó en Mexicali y después se realizaron obras en zonas urbanas de Tijuana y Tecate, con estructuras de acero de 12 metros de largo, de los cuales 2 metros están enterradas como soporte con zapatas de cemento para evitar el cruce de migrantes a su territorio.
Los residentes en ambos lados de la frontera advirtieron que este sitio forma parte de un sistema montañoso binacional. En Estados Unidos se reconoció el valor cultural y ceremonial ancestral de Tecate Peak el 26 de octubre de 1992 al inscribirse en el Registro Nacional de Sitios Históricos, con el número 92001268.
El área dinamitada por el gobierno estadunidense generó preocupaciones por los impactos ambientales, culturales y patrimoniales en uno de los territorios más significativos del pueblo kumiai ya que constituye un sitio sagrado, un espacio de significado espiritual, ceremonial y territorial.
«La alteración física del sitio implica una afectación directa a prácticas culturales vivas, conocimiento ancestral y formas de relación con el territorio», señalaron.
Habitante de El Cuchumá, el compositor y productor musical Tonalli Magaña Guzmán explicó que las detonaciones en la montaña por el muro fronterizo afectaron un monolito de 35 metros del periodo cretáceo. La construcción de la valla nos afecta porque marca a tajo la separación estamos pasando por encima de todo como humanidad, agregó.
«Si así pasan por encima de la tierra nos hace pensar qué harán con nuestros hijos. El cuidado de lo sagrado también es sagrado» señaló al tiempo de advertir que como sociedad requerimos apoyar dar seguimiento, tomar acción no solo usar la capacidad de crítica básica del cerebro humano. La acción es lo que nos hace crecer.
México es un país sabio y soberano que se distingue por amar su tierra. Eso es lo que nos ocupa al momento. Si comenzamos por cuidar la tierra sembraremos buenas semillas.
El investigador Everardo Garduño documentó 71 elementos rituales, funerarios y simbólicos, en una zona que además adquirió una nueva significación: la metáfora de la fusión de los kumiai en dos nacionalidades, al haber sido seccionada por la valla metálica que separa el territorio tradicional de
este grupo entre México y Estados Unidos.
Las afectaciones se registran en la zona tradicional ubicado en el lado estadunidense donde existe consternación pero también suscita preocupación de lado mexicano por el uso de explosivos en una zona de relevancia simbólica para los kumiais y miradas más contemporáneas. Dijo al tiempo de definir que El Cuchumá es un vórtice de espacio y tiempo que une diferentes narrativas.
El uso de explosivos en este lugar va contra el Registro de Sitios Históricos y de la Ley Nacional para la Conservación Histórica promulgada 1966 en Estados Unidos que protege a estos sitios de su destrucción.
El doctor en Antropologia Social por Arizona State University y sociólogo por la UABC recordó que los kumiais de Estados Unidos y Mexico se unieron en 2020 por el uso de explosivos para la construcción del muro en territorios donde había tumbas y restos óseos de sus ancestros.
La relevancia simbólica de este sitio es significativa pues se trata de un sitio histórico, sagrado, que requiere ser protegido por los kumiais y la sociedad.
La versión mítica señala que cuando Dios creó al mundo y a los humanos destinó un lugar especial como espacio espiritual de Kuchumaa y después se convirtió en centro de iniciación de chamanes.
Los habitantes mantienen la denuncia pública y solicitan la intervención urgente por las «afectaciones ambientales,
culturales y patrimoniales en el Cerro Kuchumaa, Tecate, Baja California» por las detonaciones y la alteración de la tierra, acuíferos y medio ambiente.

