El fitoplancton,vital para la vida en la tierra

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Rafael López/GACETA-UNAM/ENERO 2019/

El fitoplancton –microorganismo autótrofo– es la base de los ecosistemas acuáticos. Su función es fundamental en la vida del planeta: consiste en realizar fotosíntesis, un proceso en el que intervienen agua, sales nutrientes, bióxido de carbono y radiación solar, el cual culmina con la producción de oxígeno y la formación de diversos compuestos orgánicos como carbohidratos y proteínas.

En este proceso, la materia inorgánica se transforma en orgánica, misma que se transfiere al zooplancton, microorganismos heterótrofos, que deriva en alimento de otras especies al establecerse una complicada trama trófica hasta llegar a los especímenes superiores como las ballenas. En realidad, el plancton alimenta al mundo.

Productor de oxígeno

Más de 50 por ciento del oxígeno que hay en este planeta y del cual somos beneficiarios se produce en el mar por medio de la fotosíntesis desencadenada por el fitoplancton, explicó Sergio Licea Durán, responsable del Laboratorio de Fitoplancton y Productividad del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología.

“Su presencia en los mares data desde el principio de la vida”, agregó el investigador, “tiene un origen polifilético, evolutivamente hablando; de ahí se explica su diversidad, expresada en el número de especies diferentes en determinado ecosistema, región o país.

Actualmente la actividad antropogénica hace que se viertan todo tipo de contaminantes en los mares, con consecuencias aún no bien conocidas en estos organismos, precisó Licea.

Frente a esos fenómenos se altera la abundancia y distribución del plancton. “Sin embargo, reporta ventajas ya que hay especies indicadoras de contaminación, de cambios en la temperatura y de lo que en este momento pudiera ser de vital importancia: indicadores del cambio climático”.

Por tanto, es indispensable estudiar la composición de las especies en los ecosistemas: abundancia, diversidad y variación, para entender el funcionamiento de los ecosistemas marinos. Esa es una de las razones por las que son necesarias las colecciones de microalgas como la del Laboratorio de Fitoplancton y Productividad de la UNAM.

El hecho de conocer las especies representa un beneficio, consideró, pues analizar estos organismos podría ayudar a obtener energía ‘limpia’ mediante biocombustibles y algas, en particular las microalgas, debido a su rápida tasa de reproducción.

Otras especies de microalgas son nocivas debido a que producen toxinas. No sólo causan mortandad de peces, aves y mamíferos marinos, sino también afectan a los ecosistemas marinos y dulceacuícolas, así como la salud humana, al extremo de causar la muerte. Como referencia, advirtió el biólogo, “en el mundo anualmente se presentan cerca de mil decesos de personas a consecuencia de ingerir productos contaminados.

En cuanto a la relación fitoplanctonsalud humana, el especialista alertó: “eventualmente se presentan casos de intoxicaciones. Suele ocurrir que los moluscos bivalvos de consumo humano (ostiones, almejas y mejillones) son organismos filtradores en cuyas branquias (filtros para recoger alimento) quedan atrapadas microalgas tóxicas para la gente y pueden ser letales”. Asimismo, otras especies producen ictiotoxinas, nocivas para los peces, lo cual causa impacto negativo en la economía de las zonas pesqueras o turísticas.

En la UNAM, dos grupos

De acuerdo con Sergio Licea, el planeta alberga cerca de seis mil especies pertenecientes a 18 grupos taxonómicos. En tanto, el laboratorio de fitoplancton de la UNAM sólo resguarda dos grupos (Diatomeas y Dinoflagelados), los más abundantes y de los que se han registrado unas mil especies del Golfo de México y del Pacífico mexicano.

Algunas de fitoplancton analizadas allí mismo son endémicas; sobre todo de las lagunas costeras como Tamiahua, la Laguna de Términos y en la desembocadura de los ríos Coatzacoalcos y Grijalva-Usumacinta. En la región del Golfo de México es diferente en cuanto a especies debido a que en ese punto confluyen siete masas de aguas diferentes: del Atlántico sur y del Caribe que penetran a través del Canal de Yucatán por una corriente conocida como Corriente de Lazo, por lo que es muy diverso.

En el laboratorio universitario el estudioso ha descrito la especie Nitzschia bifurcata, una diatomea cuya característica es su pequeña dimensión (entre 10 y 15 micras de largo).

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