SOFIA CAMPOS. VÍA YAHOO.
Las cámaras de Amores perros tenían un testigo. Durante el rodaje, en 1999, Fernando Llanos grabó 47 horas de lo que pasaba fuera de cuadro, y ese material por fin se convirtió en película: «Un afortunado testigo (el detrás de cámaras de Amores perros)«, presentada el 18 de octubre en el Festival Internacional de Cine de Morelia.
El festival, que se celebra cada año en Morelia, Michoacán, es uno de los encuentros de cine más importantes de México y va en su edición 24. La función se hizo en una de sus sedes del centro de la ciudad.
Para dimensionar lo que hay en esas 47 horas, conviene recordar qué fue Amores perros. La película de Alejandro González Iñárritu se estrenó en 2000 y contaba tres historias en la Ciudad de México unidas por un accidente de auto. Fue nominada al Oscar como mejor película en lengua extranjera, lanzó la carrera internacional de su director y le dio a Gael García Bernal uno de sus primeros papeles protagónicos. Años después, Iñárritu ganaría el Oscar por Birdman y The Revenant.
Llanos contó que el material estuvo guardado 27 años y pidió que el documental no se vea como una pieza promocional, sino como una forma de vivir por dentro cómo se hizo la película. Él se describe como un testigo muy afortunado, y de ahí el título.
La anécdota de cómo consiguió el trabajo es de las que se cuentan en sobremesa. Iñárritu le preguntó cómo pensaba hacer el «making of» y cuántos había hecho antes. «No supe qué contestar porque no había hecho ninguno, era la primera película en la que trabajaba», recordó Llanos. Quien salió a defenderlo fue Rodrigo Prieto, el director de fotografía, con una frase que el realizador todavía repite: «dale chance, va a hacer un buen trabajo».
Prieto, por cierto, siguió una carrera enorme en Hollywood: fotografió películas de Martin Scorsese como The Irishman y Killers of the Flower Moon, además de Barbie, y debutó como director con Pedro Páramo.
Además de las grabaciones, durante el rodaje Llanos hizo cerca de 500 dibujos tipo storyboard. Entre los recuerdos que compartió hay uno que retrata el esfuerzo detrás de cada toma: una noche, mover un vehículo que estorbaba en el encuadre requirió a 11 personas. «En el cine no hay imposibles. Si el director dice una cosa, hay un equipo que cumple una orden», dijo.
En el festival, Llanos también presentó Desatar Amores perros, un libro con más de 77 testimonios de quienes trabajaron en la película, desde actores hasta fotógrafos, editores y sonidistas. «No hay otro libro del cine mundial impreso que reúna entrevistas de tanta gente de un crew», afirmó. El libro también circula en inglés bajo el título Unleashing Amores Perros.

