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Estados Unidos fue derrotado por Irán.

Es la opinión en IDEAS de Rubén Martín/EN EL INFORMADOR DEL 20 JUNIO 2026/

Derrotado. Esta es la palabra que describe el acuerdo al que llegó Estados Unidos con Irán para poner fin a la guerra que el país del Norte e Israel iniciaron con la República Islámica el 28 de febrero pasado. Ninguno de los objetivos declarados por el Gobierno estadounidense se cumplió en estos casi 100 días de guerra: la sustitución del régimen de los ayatolás, la destrucción de las capacidades misilísticas de Irán y la destrucción de su capacidad para manejar uranio enriquecido. A cambio, Estados Unidos acordó levantar el bloqueo de Ormuz, levantar las sanciones económicas y permitir la venta del petróleo iraní sin ninguna restricción.

Además, el Memorándum de Entendimiento dado a conocer el pasado domingo y firmado por Donald Trump el pasado miércoles en el Palacio de Versalles (Francia), luego de una reunión del G7, establece el compromiso de evitar futuras incursiones bélicas.

Así lo establece el párrafo 2 del Memorándum de Entendimiento: “Estados Unidos de América y la República Islámica de Irán se comprometen a respetar la soberanía y la integridad territorial de cada uno, y a abstenerse de interferir en los asuntos internos del otro”. El párrafo 4 del memorándum, adicionalmente, compromete a Estados Unidos a retirar las fuerzas armadas contra Irán en el Medio Oriente: “Estados Unidos se compromete además a retirar sus fuerzas de las proximidades de la República Islámica de Irán en un plazo de 30 días tras el acuerdo definitivo”.

La guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán fue decidida tras una presentación del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu en Washington el pasado 16 de febrero donde les aseguró que había una ventana de oportunidad para deponer el régimen de los ayatolás en Irán y eliminar al actual Gobierno, además de asestar un golpe militar definitivo a la república persa. Pero esto no ocurrió e Irán demostró una capacidad de respuesta superior a la esperada por sus adversarios. Y esto lo consiguió con un despliegue de misiles balísticos y drones más grande de lo estimado y con una medida que, aunque fue considerada por los estrategas militares, no se creía que pusiera en práctica: el cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo y gas natural del mundo, y buena parte de los fertilizantes y otros minerales esenciales para la maquinaria industrial del mundo.

De ese modo el bloqueo del Estrecho de Ormuz se convirtió en la principal arma tanto económica como militar utilizada por Irán en la pasada guerra. Y de eso son plenamente conscientes en el Gobierno persa que parece que no renunciará por completo al control del estrecho. En el párrafo 5 del memorándum se establece que: “La República Islámica de Irán entablará un diálogo con el Sultanato de Omán para definir la futura administración y los servicios marítimos en el Estrecho de Ormuz, en colaboración con otros Estados litorales del Golfo Pérsico, de conformidad con el derecho internacional aplicable y los derechos soberanos de los Estados litorales del Estrecho de Ormuz”.

No se trata de un deseo de Irán, sino que fue una propuesta avalada por los representantes del gobierno de Estados Unidos y firmada por el mismo Donald Trump.

Otro de los puntos más criticados es que se estableció en el acuerdo una impresionante suma para gastos de reconstrucción de Irán. El párrafo 6 del acuerdo establece lo siguiente: “Estados Unidos se compromete, junto con sus socios regionales, a elaborar un plan definitivo y acordado mutuamente, con al menos 300 mil millones de dólares, para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán”. Si bien no establece quién y cómo aportarán estos recursos, se acordó que se discutirán en el plazo de los próximos 60 días en los que se piensa alcanzar un acuerdo definitivo de paz entre ambos países. Además este mismo párrafo concede otras ventajas económicas a Irán: “Estados Unidos concederá todas las licencias, exenciones y permisos necesarios para las transacciones financieras pertinentes”, según el acuerdo firmado.

El acuerdo con Irán, cuya ratificación quedó suspendida ayer en Suiza debido a los ataques de Israel a Líbano, ha acarreado innumerables críticas para Trump y su Gobierno, quienes cuestionan haber iniciado una guerra con costos millonarios, 13 militares muertos y sin ninguno de los objetivos declarados al iniciar los ataques. Incluso los republicanos han criticado este acuerdo. Bill Cassidy, senador republicano por Luisiana, dijo que la guerra con Irán era “el peor error de política exterior en décadas”.

Por su parte, expertos en política exterior iraní como Nicole Grajewski, profesora del Centro de Estudios Internacionales de Sciences Po en Francia, señalaron: “En definitiva, el memorándum parece favorecer a Irán. Teherán consigue avanzar hacia el levantamiento de las sanciones, una vía para la reanudación de las exportaciones de petróleo, acceso a beneficios económicos y una reducción de la presión militar, al tiempo que asume compromisos nucleares relativamente limitados (…) si nos basamos únicamente en el memorándum en sí, los beneficios inmediatos y concretos recaen desproporcionadamente sobre Irán”, dijo. (“The New York Times”, 18 de junio de 2026).

En definitiva, la derrota de Estados Unidos en esta guerra contra Irán, marca aún más la decadencia de Estados Unidos como potencia hegemónica mundial.

rubenmartinmartin@gmail.com

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