MEXICANA ES ADMITIDA PARA ESTUDIAR EN HARVARD,PESE A SER MENOR DE EDAD

A los 13 años se convirtió, en el Tec de Monterrey, en la psicóloga titulada más joven del mundo.Terminó la licenciatura en Psicología a los 13 años, en el TEC. DE MONTERREY.

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MÉXICO, 07 DE FEBRERO 2019/ PERIODICO EL PAÍS DE ESPAÑA/

Este mes, la mexicana Dafne Almazán ha sido admitida para estudiar una maestría en enseñanza de matemáticas en Harvard, uniéndose al exclusivo 1% de alumnos de esta institución que no alcanzan los 18 años.

“Estoy muy feliz, quiero aplicar todo lo que aprenda de la educación de matemáticas en México”, dice la estudiante a Verne, vía telefónica. “Voy a esforzarme mucho”, reitera. No es la primera vez que esta joven rompe un récord educativo: a los 13 años se convirtió, en el Tec de Monterrey, en la psicóloga titulada más joven del mundo. Aunque inició su educación básica como todos los niños, terminó la primaria en un año y desde entonces no ha dejado de romper récords.

Entrar a la mejor universidad del mundo no fue un proceso sencillo al ser menor de edad. “Tuve que hablar personalmente con el director de la maestría para poder aplicar”, relata. Pasé una serie de exámenes y entrevistas y ya inicié clases a inicios de mes”, dice. De acuerdo con datos de Harvard, ella forma parte de los 139 mexicanos que estudiarán en sus aulas en este periodo escolar. Hasta ahora, 1.503 mexicanos han egresado de esta universidad, pero ella es la primera menor de edad.

Almazán comenta que escogió la maestría en enseñanza de matemáticas porque quiere mejorar los procesos de enseñanza. “Se ha dicho mucho que es una materia aburrida, cuando es todo lo contrario. Me gustaría poder mejorar cómo se enseña”, detalla. A los 15 años, esta psicóloga impartió clases de chino y matemáticas en el Centro de Atención al Talento, una escuela fundada por su familia enfocada en niños con capacidades intelectuales superiores.

Almazán impartiendo clase en el Centro de Atención al Talento.

Esta escuela le ha servido de inspiración para encontrar su verdadera vocación: la enseñanza. “Yo nunca sufrí rechazo escolar, pero he conocido muchos niños que han sufrido bullying y no son atendidos bien por los maestros”, comenta. “Todos tenemos un potencial que debe ser explotado”.

Además de estudiar su maestría, Almazán toma clases de violín, piano y canto, entrena artes marciales y en su tiempo libre le gusta ir al cine y pasear con sus amigas. “Planeo seguir estudiando sobre educación y hacer un doctorado”, finaliza.

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