DESTRUCCIÓN VERTIGINOSA DE COSTA DE FAMOSOS EN MALIBÚ,CALIFORNIA

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PERIÓDICO EL PAÍS/

ANGELES,CALIFORNIA,EE.UU. 12 NOVIEMBRE 2018/ .Cuando su vecina tocó en la puerta a las dos y media de la madrugada del viernes, Luis Tena ya sabía para qué era. Justo antes de acostarse, había leído un artículo de prensa sobre qué hacer si te ordenan evacuar tu casa.Documentación, una muda, la gata y comida para la gata. Nada más. “Si te quedas pensando qué te llevas de valor, te puedes quedar ahí”. Tena salió de la casa en la que vive a orillas del espectacular Malibou Lake, un pequeño lago en las montañas de la costa de Los Ángeles. Se encontró un coche del sheriffdiciendo por el megáfono: “Tienen que evacuar”.

La destrucción vertiginosa de la costa de los famosos

En total, alrededor de 250.000 personas tuvieron que salir de casa con lo puesto entre el jueves y el viernes en una de las zonas más privilegiadas de Estados Unidos, la costa montañosa del oeste de Los Ángeles, de la que Malibú es la ciudad más conocida. En el perímetro bajo evacuación obligatoria estaban Calabasas o Thousand Oaks, lugares donde viven Lady Gaga, Martin Sheen, Guillermo del Toro, Miley Cirus, Neil Young o Robin Thicke, por citar algunos afectados directamente por el fuego, bautizado como Woolsey Fire. 

También vive Keith McAlastair, de 61 años, que salió corriendo de un modesto apartamento de Agoura Hills. “No sé cómo está mi casa. Y no quiero saberlo porque, sinceramente, estoy a punto de derrumbarme”, decía con infinito cansancio en los ojos en un refugio montado por la Cruz Roja en Thousand Oaks. Cuando salió, veía el fuego desde la puerta de su casa. “Las chispas volaban por todas partes. Tenía las ventanas cerradas y podía oler el humo. Tuve que apagar el aire acondicionado porque se me estaba llenando la casa de humO”.

Casas destruidas por el fuego en Malibú, con las montañas de Santa Mónica al fondo.

“No se hace a la idea de la velocidad del fuego”, dice McAlastair. “Lo vimos cruzar por dentro de dos túneles como si nada. Los remolinos de fuego recordaban al efecto que se ve en la chimenea cuando has echado demasiada leña”. El lunes por la tarde, McAlastair lleva fuera de casa cuatro días con un carrito en el que lleva sus papeles, sus medicinas, tres mudas, un abrigo y un kit de primeros auxilios. Asegura que vivió también un incendio en Colorado y que vivía en Nueva Orleans cuando el huracán Katrina. “Un amigo me dijo que Dios me quiere mucho, porque pasa mucho tiempo conmigo”.

La Cruz Roja atendió a 250 personas la primera noche, según Cindy Huge, la portavoz del refugio. El segundo día del incendio atendió a 700. Uno de los cuatro refugios que montaron estaba en el mismo lugar donde, el pasado jueves, acudieron las familias de los 12 asesinados a tiros en un bar de Thousand Oaks. Horas después, era el epicentro del incendio. Pasaron de dar apoyo psicológico a las víctimas de un tiroteo por la tarde, a dar cama y mantas a evacuados de un incendio por la noche.

Karl Sierka muestra en un teléfono una foto enviada por un vecino de la colina donde se encuentra su casa. No se ve la vivienda en cuestión, pero lo que se ve está ardiendo o calcinado. “Me iba a quedar a defender la casa, pero me echaron”, afirma. Cuenta que los bomberos prácticamente dieron por perdida toda la zona. “Vino un helicóptero, hizo una descarga de agua y ya. Nada más. Ni lo intentaron”.

El fuego se propagó tan deprisa entre el jueves y el viernes que se quemaron 20.000 hectáreas en las primeras 24 horas. El viento era brutal. Las chispas volaron por las montañas hasta la costa, donde fueron incendiando de forma caprichosa unas casas sí y otras no, a veces dentro de la misma calle. El lunes, conduciendo por Kanan Road de norte a sur, una de las carreteras pintorescas que unen el interior con la costa de Malibú a través de las montañas, se podía ver que las casas en lo alto de las colinas eran las que más habían sufrido. La zona es un parque natural protegido. El 83% del parque se ha quemado, según datos del martes.