Política

La economia de la violencia

La economía de la violencia y el
síndrome de burnout
Javier Aranda Luna/LA JORNADA/03 febrero 2026/

Dice Byung-Chul Han que la economía de la violencia está dominada por la lógica de la acumulación. “Cuanta más violencia se ejerce tanto más poderoso se siente uno”.

La acumulación de poder para matar “genera una sensación de crecimiento, de fuerza, de poder, de invulnerabilidad y de inmortalidad”. ¿Esa sensación la habrá expeperimentadoerimentado el presidente Trump? ¿Los enmascarados agentes del Servicio de Control de Migración y Aduanas  de Eatdos Unidos  (ICE ) ?

 

Como sea, “el gozo narcisista que conlleva la violencia sádica se explica justamente por ese aumento de poder”, escribe el filósofo Byung-Chul Han en su libro más reciente, Capitalismo y pulsión de muerte, publicado por Herder. Aunque no aborda directamente la actual efervescencia social en Estados Unidos, nos ayuda a entenderla con sus reflexiones.

“Matar protege de morir. Uno se apodera de la muerte matando”. ¿La violencia ejercida en Mineápolis obedecerá a esa lógica perversa? Para Han, la acumulación de actos violentos es similar a la del capital: el aumento de capital significa la disminución de la muerte, “genera la ilusión de un tiempo infinito”.

Pero esa separación de la vida y la muerte que constituye la economía capitalista genera “la vida no-muerta, la muerte en vida”. Su afán de “una vida sin muerte” acaba siendo mortal: “los zombis del rendimiento, del fitness o del bótox”.

En su búsqueda de un control total y una eficiencia extrema, el capitalismo crea espacios de muerte limpios y ordenados, donde la vida se convierte en un proceso mecánico. Las personas son reducidas a máquinas, obligadas a funcionar y producir, argumenta Han. ¿Eso no describe el alarmante crecimiento del burnout? ¿El percibir la vida sólo en términos de rendimiento?

Para “sobrevivir” en este sistema, nos enterramos en vida: acumulamos capital (riqueza muerta) que, irónicamente, destruye el mundo vivo. Este impulso de convertir todo en objeto inerte revela una fascinación malsana con la muerte. Así, en su intento por dominar la vida, el capitalismo termina matándola, creando una existencia que no está viva, sino que es como la de un muerto viviente.

Hace tiempo en el teatro Schaubuhne, de Berlín, Antonio de Negri y Byung-Chul Han discreparon sobre las posibilidades para cambiar las estructuras creadas por el neoliberalismo. A Negri, comunista declarado, le entusiasmaban las multitudes que toman las calles como, supongo, las que hoy se oponen a los abusos del ICE en Estados Unidos e Italia.

Han, por su parte, no creía posible un cambio radical, una revolución que modificara el statu quo. La razón: el neoliberalismo había cambiado las reglas de producción imperantes. Anteriormente, en las fábricas, la explotación, los opresores y los oprimidos eran claramente identificables, pero ahora, con la uberización de la vida, el obrero se convirtió en empresario de sí mismo. “Quien fracasa hoy se culpa a sí mismo… Uno se problematiza a sí mismo en lugar de problematizar a la sociedad”.

What's your reaction?

Excited
0
Happy
0
In Love
0
Not Sure
0
Silly
0

You may also like

More in:Política

Comments are closed.