¿Cuál es la mayor debilidad de los tiburones? Un nuevo estudio pone en duda una creencia que parecía cierta. PUBLICADO en Integrative Organismal Biology.
Vishwam Sankaran, 07 de octubre de 2026/
Según un nuevo estudio, los tiburones pueden detectar sonidos a distancias considerables bajo el agua e incluso identificar de dónde provienen, un hallazgo que cuestiona la idea de que estos depredadores solo perciben sonidos cercanos.
Los investigadores descubrieron que los tiburones de puntas negras pueden oír sonidos a unos 75 metros de distancia y reaccionar con rápidos cambios de dirección. Esta especie se congrega cada año frente a la costa sureste de Florida, lo que ofrece a los científicos una oportunidad excepcional para estudiar a los ejemplares mientras nadan libremente en las aguas claras y poco profundas del condado de Palm Beach.

Para realizar el experimento, los investigadores anclaron una embarcación cerca de la costa y desplegaron un altavoz subacuático que se desplazaba con la corriente hasta quedar a 19 metros del barco, con el fin de reducir su influencia sobre los animales. Luego reprodujeron sonidos intensos de baja frecuencia en tres rangos —100-200 Hz, 200-400 Hz y 400-800 Hz—, además de un sonido de control de 10 kilohercios, fuera del rango auditivo de los tiburones. El objetivo no era atraerlos, sino provocar una respuesta de sobresalto.
El sonido se propaga por el agua y puede proporcionar a estos animales información sobre la presencia de posibles presas y depredadores. Para determinar qué podían percibir los tiburones cuando reaccionaban, el equipo registró los niveles sonoros a distintas distancias.
Al mismo tiempo, un dron situado a entre 40 y 50 metros sobre el agua siguió los movimientos de los animales, mientras que el análisis posterior de las imágenes permitió calcular a qué distancia respondían a los sonidos y cómo modificaban la dirección de su nado.
El equipo descubrió que los tiburones podían detectar sonidos de baja frecuencia a una distancia de hasta 74 metros, mucho mayor de la que se había demostrado hasta ahora en condiciones similares. Además, los animales cambiaban con rapidez de rumbo para alejarse de la fuente, una reacción que indica que eran capaces de identificar de dónde provenía el sonido.
«Esto sugiere que detectan el movimiento de las partículas asociado al sonido incluso a distancias considerables de la fuente, algo que no habíamos podido demostrar antes en tiburones que nadan libremente», explicó Stephen Kajiura, autor del estudio publicado en Integrative Organismal Biology.
