Conacyt recortará personal y reduce el 50% de su estructura

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CIUDAD DE MÉXICO, FEBRERO 20197 EL FINANCIERO/

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) tiene un plan de austeridad que incluye la reducción de 50 por ciento de su estructura orgánica.Resultado de imagen para conacyt

En un documento al que accedió El Financiero, se señala que el Consejo tendrá 50 por ciento menos áreas para operar, por lo que habrá recorte de personal, y empezará con la desaparición de la agencia Conacyt.

Trabajadores del Consejo expresaron a El Financiero que cerca de 50 personas laboran en ese espacio de divulgación científica y en los próximos días dejará de operar.

Al respecto, el expresidente de la Academia de Ciencias de Morelos, David Romero, expresó su preocupación con esta decisión, pues se trata de terminar con un espacio de difusión de la ciencia, que incluso consultan los académicos y científicos del país.

“Lo considero negativo, yo mismo como científico veo la agencia de noticias de Conacyt, me parece que no tiene sentido eliminarla, tal vez modificarla”, dijo en entrevista.

Asimismo expresó su preocupación por el despido de personal, ya que con la reducción de la estructura orgánica se espera una reducción similar, y el personal que integra el Consejo “no la tiene fácil” para hallar trabajo.

De acuerdo con la Unidad de Transparencia del Conacyt, el organismo cuenta con 226 plazas de base y mil 488 plazas de confianza, de las cuales aún no se sabe cuántos van a dejar su empleo.

“Nos preocupa, porque la gente que está en Conacyt de alguna manera es altamente especializada para los procesos que hace la dependencia; estamos hablando de personas que no tendrían fácilmente oportunidad de encontrar empleos”, dijo el ahora vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Bioquímica.

Entre los cambios de estructura en el Conacyt, la Dirección Adjunta de Posgrado y Becas desaparece para que la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico se encargue de la gestión de las becas, lo cual, para el doctor David Romero, deja dudas de su eficacia, pues “sólo la distribución de becas necesita de una dirección”.

Por Ernesto Villanueva

Vari@s colegas me han pedido que asuma una posición sobre el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), en virtud de las críticas que se han dado por algunas voces dentro de esta comunidad y de cara al nuevo gobierno-régimen. Lo hago por ser una inquietud de un sector clave del país.

El SNI es un mecanismo de reconocimiento a la investigación científica y tecnológica que desde los años 80´s impulsó, entre otros, mi querido maestro y amigo Jorge Carpizo qepd. En el sistema están incorporados actualmente 28 mil investigadores(http://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/ciencia/mexico-quintuplico-el-numero-de-sus-investigadores-en-tres-decadas) que tienen como regla general el grado de doctor en una de las 7 áreas de conocimiento que, se supone, están representadas todas las carreras y especialidades según el CONACYT. Este universo es pequeñísimo en relación al porcentaje por cada mil habitantes del país (0.15% aproximadamente) según el más reciente informe del CONACYT http://www.siicyt.gob.mx/index.php/estadisticas/informe-general/informe-general-2016/3835-informe-general-2016/file). Llama la atención que en este sector el 64% son mujeres y sólo el 36%, hombres.

El SNI se divide en cuatro niveles: a) candidat@, b) nivel I, c) nivel II y d) nivel III, cuyos requisitos y criterios están en el Reglamento respectivo. (https://www.conacyt.gob.mx/index.php/el-conacyt/sistema-nacional-de-investigadores/marco-legal/reglamento-sni/13493-reglamento-sni/file). Valga la pena decir que los estímulos o becas van de los 7500 pesos a los 34 mil en el máximo nivel, el III. (El investigador emérito es honorario donde el tiempo y la permanencia juegan un rol imprescindible, pero no implica un ingreso mayor por eso no lo anoto como un quinto nivel a pesar del prestigio que implica ser recipiendario de esa distinción)

La precariedad en las percepciones de los académicos todos, incluidos, por supuesto, los que tienen nivel de doctorado en universidades y centros de investigación tanto públicos como privados (cuyos sueldos varían entre los 22 y los 34 mil pesos) ha tenido un impacto en la función que desempeña el SNI. Hay estímulos a la producción académica que representan una cantidad adicional y si se está en el SNI en el mejor de los casos se puede llegar a ganar entre 60 y 80 mil pesos mensuales (o excepcionalmente más) después de varios años y de haber llegado al tope de los tabuladores y al máximo de los niveles del SNI. El problema es que el académico a la hora de jubilación lo hará no con base a los 60-80 mil pesos que pudiera llegar a recibir, sino conforme a los 22 o 33 mil pesos que están topados por el ISSSTE y el IMSS a una cifra que no supera los 20 mil pesos por regla general.

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