LIDERAZGO EN JUEGO: POR ALFREDO CALVA

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Expediente Político/TIJUANA,BAJA CALIFORNIA,09 diciembre 2019/

 

Cuando un gobernante se ve obligado en dos ocasiones en un lapso de cuatro días a corregir los yerros de quien se supone debe de ser su operador y catalizador político, que por su torpeza y ausencia de capacidad le genera conflictos a su gobierno, por salud política, debe de reemplazar al funcionario lastre.Image

En esta situación se encuentra el gobernador Jaime Bonilla Valdéz, con respecto a su Secretario General de Gobierno, Amador Rodríguez Lozano, quien con el asunto de los “moches» en la Secretaria de Bienestar en un período de escasos cuatro días, mostró su incapacidad y estulticia política, lo que obligó a su jefe a salir ante la opinión pública a enmendar la plana.

La soberbia e intolerancia de Amador a la crítica en los medios de comunicación, expuso su piel de cebolla y su resquemor recalcitrante hacia los periodistas, al dirigir sus diatribas en una selectiva conferencia de prensa en contra de la codirectora del semanario Zeta, Adela Navarro Bello, por haber mencionado y documentado en la edición del seis al 12 del presente mes, una conversación en redes sociales de la ex Secretaria de Bienestar, Cynthia Gissel García Soberanes, en la que lo implica en la repartición de los “moches» que solicitaron a empresarios a cambio de la entrega de contratos.

La beligerante reacción de Rodríguez Lozano reavivó los vientos de crisis que se desataron inicialmente en contra de la administración de Bonilla Valdéz, al darse a conocer en los medios de comunicación y redes sociales las acciones de corrupción llevadas a cabo durante el período de transición gubernamental, por García Soberanes y en las que Rodríguez Lozano fue un actor activo, lo que obligó por primera ocasión, el pasado día dos de diciembre, al gobernador a salir a enmendar la plana al Secretario de Gobierno.

Pero solo fue un paliativo temporal, tres días después Rodríguez Lozano al ser expuesto como un participante más en la repartición de los “moches», con sus denuestos reactivo la crisis y de nueva cuenta el gobernador se vio en la necesidad de salir a arreglar el desaseo político de su “operador político”.

Estas situaciones en las que se ha tenido que intervenir el gobernador, pone en duda su liderazgo hacia el interior de su gobierno, es por ello, que debe de removerlo del cargo y enmendar el desacierto cometido al designarle una responsabilidad para el cual no reúne el perfil, antes de que la crisis la transforme en una tormenta política.

 

Y mientras tanto….

En la dirección de Vialidad y Transportes en Tijuana, Román Aboytes tiene operando sustancialmente a su alfil, Alfonso Mitre.