«SARCO», ES LA MAQUINA DEL SUICIDIO SIN DOLOR

El Sarco es una maravilla tecnológica, que se asemeja a una especie de cámara de dormir futurista, que ayuda a la muerte voluntaria asistida. Su función en pocas palabras es matar a las personas; Philiph Nitchke se ha convertido en el Elon Musk del suicidio asistido

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CIUDAD DE MÉXICO/mayo 2019/

Como bien sabes la eutanasia es la intervensión voluntaria que acelera la muerte de un paciente terminal con el objetivo de evitar el sufrimiento prolongado del individuo.Sarco – maquina suicida para morir sin dolor

Este tema lleva años creando debate, mientras algunos están a favor otros piensan que no entra en el tratado hipocático: salvar vidas y no producir la muerte.

Recientemente Philiph Nitchke, un médico australiano dio a conocer un dispositivo que brinda asistencia a las personas que quieren acabar con su vida de manera sencilla e indolora.

El aparato llamado Sarco consiste en una cámara para dormir que tiene forma de un vehículo futurista.

Su función en pocas palabras es matar a las personas. Philip se ha convertido en el Elon Musk del suicidio asistido.

Sarco fue diseñado para ser impreso en 3D y esamblado en cualquier lugar y ser usado por todas las personas que quieran, siempre y cuando pasen un cuestionario mental, disponible ya en línea.

El dispositivo cuenta con una cámara transparente diseñada para que las personas se sientan cómodas una vez dentro. Ya en su interior, el usuario debe presionar un botón para que que el dispositivo comience a “llenarse de nitrógeno líquido que reduce el nivel de oxígeno a aproximadamente un 5%“.

Nitschke incluyó también un “botón del pánico” por si algún usuario cambia de opinión en el último momento. Después de cumplido su primer propósito la máquina se podrá usar como ataúd.

Al pasar unos minutos de haber presionado el botón la persona quedará inconsciente sin haber experimentado dolor alguno.

Es el Sarco el futuro para los que no quieren vivir?

State-specific legislative nuance gobierna las leyes de “muerte con dignidad” en California, Colorado, Oregon, Vermont, DC y Washington. Dicho todo esto, el apoyo al derecho a elegir cuándo y cómo uno muere va en aumento. En 2016, el 69 por ciento de los estadounidenses dijo que “se debería permitir que los médicos acaben con la la vida de un paciente de forma indolora“. Esa cifra aumentó al 73 por ciento este año.

Philip Nitschke, quien defiende que la eutanasia sea una opción legal para cualquier persona mayor de 70 años, continúa presionando para que el suicidio asistido sea un derecho civil. Él dice que el lavado de la ola gris sobre los Baby Boomers ha ayudado a crear un cambio radical en el pensamiento.SARCO

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